La Noche en Blanco en timelapse
Como cada año tuvo lugar en Madrid “La Noche En Blanco”, una fecha en la que la ciudad se llena de actividades culturales y que, si el buen tiempo acompaña, miles de madrileños se animan a disfutar paseando por las grandes avenidas y calles cortadas al tráfico rodado. Este año 2009 una de las principales atracciones fue la iluminación espectacular en la Gran Vía.
Ya había estado por el centro en años pasados viviendo La Noche En Blanco, pero nunca antes había pensado grabarlo o fotografiarlo. Como ese día están cortadas muchas calles pensé que lo mejor sería pasar la noche en un hotel del que ya conocía sus buenas vistas de un trabajo anterior. Hice la reserva por teléfono y sabedor de que dispondría de bastantes comodidades para disparar metí en la maleta 4 cámaras (400, 450, G10 y D300) y un montón de tarjetas, objetivos, adaptadores de corriente, etc.
Hacía meses estuve en el mismo hotel durante unos minutos buscando localizaciones para un vídeo, pero cuando llegué a media tarde y subí a la habitación he de decir que al salir a la terraza la visión de todo lo que estaba sucediendo en la Gran Vía me pareció perfecta. Desde allí podía ver con todo detalle el montaje de las torres de luz que unas horas después iban a iluminar la Gran Vía.
La terraza contaba con una barandilla perfecta para fijar uno de los clamp y ahí coloqué la Canon 400D con una tarjeta de 32 Gb enchufada a la corriente eléctrica de la habitación mediante el correspondiente adaptador y disparando una foto cada 15 segundos. En la 400 puse el objetivo 18-55mm. Me gustaría haber puesto el angular 10-22 pero no quería “sacrificarlo” por los otros timelapse que planeaba hacer con la 450.
Nunca lo probara antes pero después de leer en el foro de timelapses.tv que los cambios día-noche se resuelven muy bien poniendo la cámara en modo Tv, fijando el tiempo de exposición y dejando que la cámara regule la apertura del diafragma, y que ese método daba menos problemas de flikeos de imagen, opté por poner la cámara a trabajar en ese modo porque era una buena ocasión para probarlo. También subí el ISO bastante para dejarle margen a la cámara para manejar el diafragma en las imágenes nocturnas.
De los problemas de trabajar en modo Tv me di cuenta luego visionando el material obtenido, ya que al haber variación de diafragma varía también la profundidad de campo, y a pesar de ser una toma prácticamente en angular, se ve que hay ciertas zonas de la calle que se desenfocan durante el timelapse.
Mientras la 400 hacía su trabajo pusé en un trípode la G10 haciendo timelapse más cortos que luego me servirían como planos de recurso en el vídeo final. La G10 es una cámara muy “resultona”. A pesar de que se echan en falta muchas cosas comparándola a una réflex, da una excelente calidad de imagen y permite fijar muchos controles en modo manual. Además dispone del mismo conector que la 400D o la 450D para enchufarle un intervalómetro.
Por último bajé cámara en mano con la 450 a hacer más timelapse. Eché mucho de menos el autopole o cualquier cosa que me sirviese para encuadrar desde un punto de vista más elevado y poder fotografiar a los miles de personas que ya avanzada la noche habían tomado literalmente las principales calles de la capital.
Consciente de que La Noche en Blanco era un acontecimiento bastante noticiable y pensando que el vídeo final podría tener bastante repercusión en otros portales y canales de televisión, tuve siempre en mente la idea de editar un resumen con todos los vídeos en el menor tiempo posible. Para ello cada vez que una tarjeta se llenaba la iba volcando en el disco duro portátil que suelo llevar siempre con el equipo y en el Macbook iba creando películas a la resolución original de las fotos con la aplicación Quicktime Pro.
El motivo de crear las películas a la resolución original de las fotos, en lugar de hacerlo como siempre a un tamaño HD más liviano y manejable, fue porque muchos de los encuadres que disparé con la G10 y la 450D eran verticales. Sabía que crear las películas con ese tamaño y resolución implicaría una edición más lenta y “pesada”, pero como las fotos tienen una resolución muy generosa luego en la edición podría hacer “paseos virtuales” a lo largo de las fotografías, y siempre trabajando a una resolución mayor a la del vídeo final, con lo que no existe pérdida de calidad alguna.
Con las prisas el poco dormir de esa noche borré sin querer toda una carpeta con imágenes de una carpeta. Al menos salvé la película resultante de unir todas esas fotos en su resolución original.
La verdad es que cuando comencé el timelapse no tenía ni idea de todo lo que iba a suceder delante de la cámara. Lo que más me impresiona del vídeo es lo rápido que se monta y desmonta un evento de este tipo y a que velocidad la ciudad vuelve a su “normalidad”.
