La Catedral de Don Justo en timelapse

Esta era la tercera vez que visitaba la Catedral que Don Justo Gállego lleva construyendo con sus manos desde hace más de 40 años. Las veces anteriores siempre había sido para enseñarsela a los amigos que vienen de visita a Madrid. La Catedral está en Mejorada del Campo, a 20 minutos en el coche.

La primera vez que entras allí te das cuenta de que lo de este hombre es serio, muy serio. Cuando se dice que está construyendo una catedral, se dice con todas las letras. Las dimensiones del edificio son gigantescas y por dentro está dividida en múltiples estancias, a cada cual más pintoresca. Al pasear por dentro continuamente vas descubriendo detalles de la obra de este señor perfectos para ser fotografiados.

Y si mientras estás por allí tienes la suerte de que Don Justo este trabajando en su obra, ya no hay disculpa para no traerse un buen reportaje.

En el 99% de los casos, cuando vas a hacer un timelapse, piensas en un paisaje. Hacer timelapse con personas es muy diferente, y desde que hice alguna prueba gracias a unos amigos con los que estuve en el Parque de Atracciones, me atrajo mucho la idea de “retratar en timelapse” con series de fotografías consecutivas.

Haciendo la edición de aquel vídeo descubrí que al ralentizar la películas que previamente había generado, el programa de edición creaba unos “cuadros fantasma” o “blend frames” que suavizaban la transición entre imágenes, lo que creaba un bonito efecto, que en el vídeo de Don Justo creo que he perfeccionado ralentizando aún más las secuencias.

El principio del rodaje fue un momento bastante delicado. Ibamos 2 personas y llevaba 3 cámaras (400,450 y G10) en la bolsa, así que la impresión de Don Justo y de los 2 compañeros que se encontraban esa tarde ayudándole fue que ibamos a hacer un reportaje profesional para algún medio de comunicación. Don Justo me preguntó que si iba a ganar dinero con el reportaje cual era “su parte”. Se ve que el hombre está bastante rodado en estas lides. Le expliqué que el vídeo era para publicarlo en Internet, no lo entendió muy bien, pero uno de los chicos que trabajan con él y parecía de su confianza le explicó lo que pensaba hacer con el vídeo, y parece que Don Justo se quedó más tranquilo y se puso a trabajar.

Intentar pasar desapercibido con una cámara en un entorno de 5 personas es difícil, pero si la cámara está haciendo click cada 2 segundos entonces ya es imposible. El ruido casi continuo de la cámara parece que ponía bastante nerviosos a los fotografiados así que después de las primeras ráfagas con primeros planos opté por dejar una cámara con el angular 10-22mm disparando con el intervalómetro mientras iba haciendo planos recurso con las otras cámaras por las diferentes dependencias de la catedral.

En esas primeras ráfagas tuve bastante suerte ya que mientras los amigos de D. Justo estaban soldando, él se tapaba la cara para no mirar a las chispas que desprendía la soldadura. Esos planos de D. Justo con gesto agrio y tapándose la cara son para mi lo mejor de todo el vídeo.

Aunque ya digo que cada detalle en ese lugar es digno de ser retratado. Ese día me impactó especialmente el estado de los zapatos que D. Justo llevaba. Espero que sólo sean los zapatos para trabajar.

Uno de los encuadres que llevaba en mente fue el de las sombras de las vidrieras moviéndose por el suelo. Mientras las cámaras disparaban probé un movimiento colgando la cámara en un columpio pero la verdad que quedó bastante mal como para meterlo en el vídeo.